España, por la vía corta y sin encajar ni un solo gol en los dos primeros partidos del denominado «grupo de la muerte», pasa a Octavos de Final con una exhibición ante una perdida y paralizada Italia. El 1-0, alimentado por un gol en propia puerta de Calafiori, fue un resultado bastante corto para la dosis de fútbol vista este jueves en Gelsenkirchen, con debut incluido del canario Ayoze Pérez. La Roja ya asusta y se consolida como una de las grandes favoritas para levantar la Eurocopa 2024, la que sería la cuarta de su historia
Gracias a Lamine, Cucurella y Nico, más de diez millones de españoles se transportaron al pasado, a los años de mayor éxito del fútbol español. Tres futbolistas que, más que sobresalientes hoy ante Italia, estuvieron superlativos. La contundencia del trío y en sí del planteamiento de De la Fuente sobre el de Spalleti fue insultante. La Azurra, que venía de ganar a Albania, confiaba en dar pelea y llevarse los tres puntos. Soñar, al final, es gratis. Pero el trabajo de los españoles es innegociable, y el triunfo, como ante Croacia, fue merecido.
La primera parte, sin goles, se puede tildar de brillante. Se dominaron todos los aspectos que pueden existir en el fútbol. Buena presión tras pérdida con 26 balones recuperados en campo contrario, nueve remates a puerta, 537 pases con respecto a los 365 del rival y, a diferencia del primer partido, sí se ganó la posesión -un 61% frente al 39% rival-. No obstante, se fallaron goles semi-cantados, también por mérito de Donnarumma -realizó cuatro paradas de gol- y el muro de defensas que evitaron una sangría mayor. Sobre el primer dato, la posesión, no fue estéril. Nada de marear el balón sin sentido. Con Luis de la Fuente se arriesga, se juega hacia adelante y se busca a Lamine o a Nico, o a ambos. Pero siempre con la idea clara de los extremos.

Unai Simón, ni en la primera ni en la segunda mitad tocó la pelota con las manos. Sí la vio, por un momento, en el cielo de Gelserkinchen tras un fallido disparo de Chiesa. Donnarumma, en cambio, era la única esperanza italiana. Buen partido del guardameta del PSG, que tuvo más trabajo del que hubiese imaginado.
Italia no estuvo incómoda, estuvo incomodísima. El dominio español quedó evidente con los cambios que Spalletti hizo al inicio de la segunda mitad: Cristante por Jorginho y Cambiaso por Frattesi. Buscaban más intensidad y, de hecho, fue tal intensidad desmedida que el propio Cristante, nada más entrar, recibió una tarjeta amarilla por una dura entrada que dejó a Rodrigo tambaleante. Por fortuna, el jugador del City se recuperó y continuó siendo clave en los ataques de La Roja, que seguía desperdiciando oportunidades.
El fútbol es tan caprichoso que el 1-0 llegó por medio de un autogol de Calafiori tras un pase de Nico que Morata no alcanzó a rematar. A partir de ese momento, Italia adelantó líneas y apretó, con cierta cautela, el acelerador. La Roja, sin embargo, no bajó el ritmo y primero Morata intentó desde lejos en el minuto 58, luego Lamine con un tiro cruzado que rozó el ángulo de la portería defendida por Donnarumma; y poco después, Nico convertiría un tiro similar que se estrelló en el poste italiano. Minutos más tarde, debutaba el canario Ayoze Pérez, que dispuso de dos ocasiones claras para engrosar su corto pero intenso currículum con la Absoluta.
Todos hubieran firmado los seis de seis puntos posibles para España. Con la tranquilidad en el cuerpo y en la tabla clasificatoria, la próxima y última jornada de fase de grupos será contra Albania, incapaz todavía de ganar un partido en esta prometedora Eurocopa 2024.

