La cantera se desinfla

PorAndrés Arencibia Almeida

5 de agosto de 2024
Foto UD Las Palmas

Johan Guedes es el último «pibe» canario, de Tercera RFEF, en abandonar la UD Las Palmas. El de Vasequillo se marcha cedido -con opción de compra- al Celta de Vigo. En las últimas semanas, Pau Ferrer, Iñaki González, Gabri «Palmero», Yadam Santana o Dani Ojeda también han partido hacia nuevos destinos

Algo pasa con la cantera. La fuga de varios talentos es, o al menos debe ser, una situación alarmante para muchos aficionados, expertos en el fútbol base canario y fundamentalmente para un club de Primera División. La UD Las Palmas siempre ha sido reconocida por su cantera prolífica, capaz de nutrir al primer equipo con jugadores de gran talento y proyección. Sin embargo, la salida constante de promesas durante este verano -ninguno tuvo ni un solo minuto en Primera- está generando dudas sobre la gestión y el futuro del proyecto deportivo del club.

Una de las razones que se esgrimen para esta desbandada es la falta de oportunidades en el primer equipo. Con García Pimienta, muchos canteranos con proyección se quedaron sin jugar . Menos de un año después, y sin Pimienta a los mandos, optan por buscar minutos en otros equipos, donde su progresión no se vea tan comprometida. Al final la Tercera RFEF, aunque es competitiva, no ofrece la misma visibilidad ni las mismas oportunidades que otras ligas superiores, lo que motiva a estos jugadores a dar el salto a otros clubes.

Por otra parte, el mercado de fichajes también ha cambiado. La globalización del fútbol y la capacidad de los clubes de otras regiones y países para captar talento a edades tempranas han hecho que mantener a las jóvenes promesas en casa sea cada vez más difícil. La UD Las Palmas no es inmune a estas dinámicas y debe adaptarse para no perder a sus mejores valores. Eso sí, sin perder la identidad.

La dirección deportiva del club, por su parte, defiende su estrategia argumentando que estas cesiones permiten a los canteranos desarrollarse en un entorno más competitivo y, eventualmente, regresar con más experiencia. No obstante, esta política no convence a todos los sectores de la afición, que temen que el club se convierta en un mero exportador de talento.

La UD Las Palmas se enfrenta a un desafío importante: frenar la sangría de talentos de su cantera y asegurar que el primer equipo siga siendo reflejo del trabajo realizado en las categorías inferiores. La solución, como la vida misma, no es sencilla.

PorAndrés Arencibia Almeida

Periodista y Comunicador Audioviual

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